martes, 6 de febrero de 2018

Nada de nosotros sin nosotros

El jueves pasado me despertó la voz del precandidato a la presidencia de México, del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), empleando su tono de voz característico afirmó algo así como:
A los “discapacitados” les voy a dar una pensión igual a las de los adultos mayores … Porque a las personas con capacidades diferentes ….

Quedé indignado ante el contenido del discurso y de la propuesta, porque reflejaban la concepción que aún impera en nuestras sociedades latinoamericanas sobre la discapacidad, como un rasgo definitorio y de las personas que la tenemos solamente como receptores de dádivas y no como sujetos a los que el gobierno está obligados a garantizar nuestros derechos y libertades fundamentales en igualdad de condiciones con los demás.

Si bien hasta donde yo sé, el precandidato presidencial de MORENA ha sido el único que ha hecho una propuesta para atender la discapacidad, lo hizo de la manera equivocada, utilizando términos nacional e internacionalmente ya rechazados y con una propuesta asistencialistas, que no cubriría la mayoría de nuestras necesidades. 


La situación aquí expuesta una vez más hace evidente, por un lado la necesidad de difundir de forma masiva una sana cultura de la discapacidad desde la perspectiva de derechos humanos, por otro lado evidencia la razón fundamental de nuestro lema: “nada sobre nosotros sin nosotros”.

martes, 23 de enero de 2018

Colocarse en la discapacidad del otro

En la época donde aún estaba un poco alejado de la defensa y promoción de nuestros derechos, leí un artículo en el que se discutía que tan efectiva era la técnica de hacer que las personas experimentaran lo que era tener una discapacidad. La argumentación que criticaba esta técnica de sensibilización, básicamente sostenía que como la experiencia era temporal no era comparable a lo que experimentamos la discapacidad permanentemente; confieso que en un primer momento me sentí atraído aquella posición, pero cuando comencé a involucrarme más como activista observé la necesidad y utilidad de aquella técnica.

Si bien cubrirse los ojos y tratar de hacer cosas cotidianas por un determinado tiempo no se puede equiparar a lo que es vivir con una discapacidad visual, ayuda a despertar la empatía hacia las personas ciegas, porque la técnica fue pensada para que los sujetos puedan conocer y sentir las dificultades que enfrentan un sector de la población que utiliza sus otros sentidos para andar en el mundo.


Como ya he mencionado en este y otros espacios en mi opinión lo mejor sería que desde la niñez las personas fueran sensibilizadas en las escuelas para que vieran y trataran a la discapacidad como parte de la diversidad humana, mientras se logra aquel objetivo, la técnica de colocarse en la discapacidad del otro, aunque sea temporalmente es un recurso efectivo para concientizar a los individuos que no han tenido contacto con la temática de la discapacidad   

martes, 2 de enero de 2018

Realidades compartidas

Con esta entrada trataré de retomar la costumbre de publicar en este espacio cada martes un breve texto para contribuir a una sana cultura de la discapacidad, libre de prejuicios, estigmas y estereotipos
que persisten en nuestras sociedades; dificultando así la plena inclusión de las personas con discapacidad. 

Hace algún tiempo, un amigo me mando una liga a un reportaje de televisión acerca de un joven residente de la ciudad de Monterrey, Nuevo León. El mensaje con la liga venía acompañado por algo así como: “me recordó mucho a ti”. En efecto aquel muchacho y yo en ese momento teníamos múltiples semejanzas; la más evidente era nuestro tipo de discapacidad motora, además ambos controlábamos nuestras respectivas computadoras con un  pie y periódicamente publicábamos textos en internet contando como es vivir con una discapacidad motora severa.

Lamentablemente cuando descubrí su sitio de internet él ya había dejado de publicar. Esto no impidió que leyera casi todo lo que había subido. Cada lectura para mí era una experiencia difícil de describir, porque en la mayoría de las ocasiones me sentía demasiado identificado con lo que ahí narraba; incluso llegaba un momento que tenía que dejar de leer aquellos textos para evitar tener una catástrofe emocional.

Desde las complicaciones para tener una cita romántica, pasando por la necesidad de que las personas tengan la paciencia y el tiempo suficientes para poder entender lo que les decimos y así ser capaces de construir una sólida amistad; así como el misterioso hecho de que en las fiestas casi siempre una persona asume el rol de cuidador designado con la responsabilidad de asistirnos durante toda la reunión,  hasta tener que experimentar el rechazo velado o abierto de algunas personas que no están acostumbradas ni dispuestas a convivir con alguien con discapacidad. 

Los anteriores aspectos de la realidad los comparto con Adrián Ponce y probablemente con muchos otros jóvenes con discapacidad motora, lo que me motiva a seguir luchando para construir una sociedad verdaderamente incluyente.  



jueves, 19 de octubre de 2017

Si yo puedo tu puedes

Una disculpa por ausentarme de este espacio, digamos que las musas me habían abandonado.

Hace algún tiempo escuché una TED conference de una joven estadounidense con discapacidad motora, contaba que en su primer día de escuela algunos compañeros se le acercaron para preguntarle “¿cuando vas a dar tu platica motivacional?”  A ella no le gustaba ese estereotipo que nos ponen a las personas con discapacidad, según el cual nos dedicamos exclusivamente a  dar charlas para motivar a los demás, utilizando la típica frase “ si yo puedo tu puedes”.

Al igual que esta muchacha yo también rechazaba esta función que la sociedad supuestamente nos impone a los sujetos que teniendo una discapacidad intentamos llevar una vida típica. 

Gracias a la preparación que últimamente he recibido ahora pienso que el interés que las personas con discapacidad causamos se debe fundamentalmente a que la mayoría de la gente tiene curiosidad por saber cómo realizamos las tareas cotidianas, porque creen que ellos no serían capaces de realizarlas si adquirieran nuestra discapacidad; lo que no saben es que a las personas que tenemos desde pequeñas una discapacidad nos costaría el mismo trabajo adaptarnos a una vida sin discapacidad; tendríamos que aprender a movilizarnos sin nuestras ayudas técnicas (sillas de ruedas, bastones),  a percibir nuestro entorno con los cinco sentidos funcionando convencionalmente y a no contar por lo regular con una mano dispuesta ayudarnos.

En mi opinión, sí existe el estereotipo que actualmente tenemos las personas con discapacidad como motivadoras profesionales, también es cierto que nuestras charlas y conferencias  responden sobre todo a un interés valido por conocer como resolvemos los problemas cotidianos. Gracias a esta curiosidad las personas con discapacidad podemos aprovechar las pláticas que damos para luchar por nuestros derechos y libertades fundamentales. 


P.D. Hace un mes en México un movimiento telúrico despertó el amor a la patria que se mantenía adormilado con altas dosis de corrupción y de impunidad 

viernes, 25 de agosto de 2017

No queremos compasión queremos inclusión

Esta semana tuve la oportunidad de participar en un evento, donde se reunieron representantes de asociaciones civiles; empresarios; gobierno y activistas con el objetivo de discutir como fortalecer las políticas públicas para la inclusión y participación de las personas con discapacidad. El programa de actividades contemplaba la intervención de políticos y funcionarios de alto nivel en mesas de dialogo, lamentablemente la mayoría de ellos no acudió “por razones de agenda”; tuvieron la amabilidad de enviar a sus emisarios. 

La situación ya descrita, junto a la ausencia de medios de comunicación masiva que le dieran cobertura al evento, provocó que una amiga y yo empezaramos a planear una acción colectiva de protesta para lograr que las personas con discapacidad fuéramos contempladas como una prioridad en la agenda pública y no como otro grupo vulnerable más; la acción ideada consistía en una marcha que partiera de distintos puntos de la ciudad en una fecha cercana al día de brujas para aprovechar y confrontar el estigma que las personas con discapacidad tenemos como “anormales y monstruos”. Según nuestra lógica la marcha lograría que las personas con discapacidad nos apropiaramos del espacio público para llamar la atención en redes sociales, medios de comunicación y finalmente de nuestras autoridades gubernamentales. 

Cuando se planteo nuestro proyecto a otras amistades, una de ellas se opuso argumentando esencialmente que la marcha lo único que lograría sería que la sociedad nos viera de nuevo con lastima y compasión  en el mejor de los casos; en el peor reforzaría el estigma y los prejuicios que tratamos de erradicar. 


Finalmente decidimos no realizar la marcha, en lugar de ello buscaremos publicar en el día internacional de las personas con discapacidad un video o algo parecido, donde personas de distintos países latinoamericanos digamos: “qué es vivir con discapacidad en nuestras naciones”. En lo personal sigo pensando que una acción de protesta en un espacio público conseguiría llamar la atención de la sociedad con lemas como “No queremos compasión queremos inclusión”, “no somos invisibles somos invencibles”. 

martes, 15 de agosto de 2017

Una escuela de enfermería

Hace algunos años, me entretenía imaginando y redactando historias ficticias, en aquella época inventé un personaje llamado Carmelo, un hombre que desde niño trabaja como asistente de un empresario co discapacidad motora, Carmelo y su jefe se conocen tan bien que se pueden comunicar a través de miradas.

Mateo abrió una escuela de enfermería donde brindan al alumnado herramientas teóricas, metodológicas y prácticas  para atender adecuadamente las necesidades de las personas con discapacidad motora. De esta manera Carmelo ya no tienen que buscar personal de enfermería con el perfil y la preparación suficiente para satisfacer correctamente las necesidades básicas de su “jefecito”.


El alumnado que egresa de la escuela de enfermería ve a la discapacidad como una condición que no define la personalidad ni lo que pueden lograr los sujetos que la experimentan pues casi siempre existe distintas maneras de alcanzar un mismo objetivo. Debido a lo anterior Mateo ya no tiene que esperar a que sus asistentes puedan asimilar que su nuevo paciente estudio una licenciatura, siendo que el único movimiento que puede controlar es el de su pie derecho.

martes, 8 de agosto de 2017

Tres impulsores de vidas

Pablo González Casanova, Steve Jobs, David Niemeijer, son tres personajes visionarios que con sus ideas, trabajo y dedicación han impactado positivamente miles o millones de vidas. 

Don Pablo González Casanova hace 45 años, siendo rector de la UNAM creó el Sistema de Universidad Abierta, que por el avance de las tecnologías de la información y comunicación actualmente ofrece educación a distancia a través de internet, el SUAyED, como se denomina ahora, brinda a personas —que por diferentes motivos, no pueden acudir diariamente y de manera presencial a las aulas de la Máxima Casa de Estudios de México— la posibilidad de cursar estudios universitarios. 

Por su parte Steve Jobs  invento en la década de los ochenta del siglo pasado una computadora y posteriormente una compañía cuyo distintivo es una figura de una manzana mordida; en la actualidad los productos de apple también se caracterizan por las robustas opciones de accesibilidad universal que permiten a personas con casi cualquier tipo de discapacidad emplearlos autónomamente. 

Por su lado David Niemeijer decidió en 1996 idear un software para permitirle a su amigo, que había adquirido una discapacidad motora severa, escribir por si solo en una computadora marcada con la manzana mordida; cuatro años después David, su amigo y un grupo de personas fundaron una compañía dedicada a diseñar y vender tecnología de apoyo, esta compañía produjo una solución para permitir a las personas con discapacidad motora elevada controlar de manera autónoma una Mac. 

Gracias a estos tres creadores y a las personas que han creído en sus proyectos, un mexicano con discapacidad motora y visual ahora puede estar escribiendo este texto, tiene una licenciatura, un trabajo y está en camino de convertirse en un activista por los derechos de las personas con discapacidad.