viernes, 8 de marzo de 2019

Me resisto . . .


Escribo estas líneas en un momento donde el gobierno federal mexicano amenaza con desaparecer al Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS), el único órgano del estado encargado por ley de proteger y promover nuestros derechos fundamentales. Como persona con discapacidad suscribo muchas de las críticas que se le han hecho al Consejo, entre ellas destaco, un aparente desfase entre nuestras necesidades y las acciones emprendidas por este órgano. Sin embargo, su extinción significaría un gran retroceso en la construcción de una cultura y un país incluyente, donde se respeten y valoren nuestras diferencias; donde podamos desarrollar al máximo nuestro potencial y donde nuestras relaciones interpersonales puedan establecerse en un entorno libre de prejuicios hacia nuestra condición de vida. 

Me resisto a aceptar que la política pública emblemática del actual gobierno mexicano para atender la temática de la discapacidad refuerce el asistencialismo, en lugar de favorecer nuestra plena inclusión.

Me resisto a admitir que la política mexicana regrese a la época del clientelismo, en la cual el gobierno otorga recursos económicos a ciertos sectores sociales, exigiendo o esperando a cambio el apoyo en las urnas.

Me resisto a asumir que la discapacidad siga siendo vista y tratada como algo que se sufre impidiéndonos naturalmente nuestro desarrollo integral. 


Espero que la sociedad civil organizada sea capaz de detener la intención de desaparecer al CONADIS, y con ello volver a hacer invisible la temática de la discapacidad, y de nuestra plena inclusión social.     

jueves, 6 de diciembre de 2018

No queremos compasión, queremos inclusión 2

“No queremos compasión, queremos inclusión”. Esta fue una consigna que propuse para una protesta que haríamos personas con discapacidad en el estado de Jalisco, pero que finalmente no llevamos a cabo; ahora a la luz del discurso y de las decisiones de nuestros nuevos gobernantes, tanto a nivel estatal como a nivel federal, la consigna es más relevante y urgente. 

Con preocupación escuché que en sus dos discursos por motivo de su toma de protesta el presidente López Obrador las únicas veces que hizo referencia a las personas con discapacidad, lo hizo utilizando términos internacionalmente ya rechazados, y exclusivamente para anunciar un apoyo económico a un millón de personas con discapacidad que viven en pobreza; como si la discapacidad fuera una cuestión que se solucionara con 2,700 pesos mensuales, lo que el Presidente al parecer  ignora por completo es que las personas con discapacidad tenemos que enfrentar cotidianamente barreras físicas y socioculturales, que en muchas ocaciones dificultan el pleno goce y ejercicio de nuestros derechos fundamentales, así como nuestra plena participación en la sociedad.

Al iniciar el proceso electoral en el estado de Jalisco, donde radico, decidí involucrarme activamente en un grupo simpatizante del Partido Movimiento Ciudadano, nuestro objetivo principal era lograr incidir en las políticas públicas hacia la discapacidad a través de impulsar la postulación de compañeros con discapacidad a puestos públicos. Con el tiempo empezaron las frustraciones y desilusiones; el entonces candidato a gobernador Enrique Alfaro designó  a una persona con escaso conocimiento de la temática de la discapacidad como responsable de atender a todos los grupos vulnerables.

Hace algunos momentos me enteré con profunda indignación que el Congreso de Jalisco aprobó la desaparición del Consejo Estatal para la Atención e Inclusión de las Personas con Discapacidad, un órgano que se encargaba legalmente de resolver algunas de nuestras problemáticas, sus responsabilidades esenciales pasarán directamente a una super Secretaría encargada de cubrir las demandas de todas las minorías y grupos vulnerables, desde las personas de la diversidad sexual hasta los adultos mayores pasando por los integrantes de pueblos y comunidades indígenas. 

Pienso que en la mayoría de los países occidentales estamos pasando por momentos de intentos de regresión a una sociedad monolítica, donde los grupos minoritarios corremos el riesgo de volver a ser invisibles.

Me resisto a dejar de luchar para que las personas con discapacidad seamos vistas y tratadas como ciudadanos cuyos derechos fundamentales sean verdaderamente respetados.

Me niego a aceptar que las personas con discapacidad seamos segregadas por el gobierno a escuelas de educación especial, como lo sugirió hoy el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro al anunciar que apoyará a la educación especial, al parecer ignora que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya declaró inconstitucional esa modalidad educativa, la cuál debe sustituirse por el modelo de educación inclusiva.  

Finalmente, me niego a seguir permitiendo que las personas con discapacidad continuemos siendo tratadas de manera condescendiente por la sociedad y por el gobierno. 




miércoles, 3 de octubre de 2018

Enfermedad y Discapacidad, confusión de conceptos

Hace algunos días recibí un mensaje de Ivan, un niño pequeño; me preguntó ¿de que estaba enfermo? Esta situación es un claro ejemplo de una barrera social que las personas con discapacidad enfrentamos cotidianamente; en nuestras sociedades, enfermedad y discapacidad todavía son consideradas como sinónimos, por lo tanto desde pequeño nos inculcan la anterior confusión de ambos conceptos.  En el 2014 di una charla a estudiantes de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Guadalajara, en la que explicaba que para mí la diferencia entre enfermedad y discapacidad es que la primera es una situación de salud que generalmente se puede curar o controlar, en cambio la discapacidad es una condición que no desaparece,  se puede y se debe asumir como una característica propia de algunas personas. 


¿Cómo explicarle lo anterior a un niño que ya tiene interiorizada la confusión entre enfermedad y discapacidad? Si los expertos en educación contestan está pregunta y la respuesta se aplica en las escuelas de nivel básico, daríamos un gran paso para lograr la plena inclusión social de las personas con discapacidad. 

sábado, 28 de julio de 2018

Barreras Físicas

En la anterior entrada no mencioné las barreras físicas que las personas con discapacidad sorteamos al salir de nuestros domicilios: transporte público sin adecuaciones, banquetas en mal estado, rampas obstruidas o mal diseñadas, Etc.  Evité señalar estas barreras, principalmente porque en mi opinión son las consecuencias tangibles de los prejuicios, estigmas, estereotipos e ignorancia hacia la discapacidad prevalecientes en nuestras sociedades latinoamericanas. 

Es cierto que las barreras físicas en los hechos nos pueden impedir ejercer nuestros derechos y libertades fundamentales; también es cierto que en casi todas las situaciones estas barreras son atravesadas con la ayuda de terceras personas. En cambio las barreras socio-culturales solamente se pueden acabar a través de campañas de sensibilización, esencialmente promovidas por el gobierno.

Una sana cultura de la discapacidad libre de prejuicios y estigmas provocaría que la ciudadanía en general pudiera contribuir a la eliminación progresiva de las barreras físicas existentes en nuestros entornos.

Lucho para que en México y en los demás países Latinoamericanos llegue el día en el que las personas con y sin discapacidad podamos disfrutar de los mismos derechos en igualdad de condiciones; en el que mis amigos dejen de ser felicitados por el simple hecho de salir a divertirse conmigo; en el que el espacio público este en condiciones de ser utilizado por individuos que no se transportan de manera convencional.


    

viernes, 20 de julio de 2018

Carta Abierta a Lopez Obrador

 Lic. Lopez Obrador:

Ignoro si leerá esta carta abierta, pero como persona con discapacidad siento la necesidad de escribirle las siguientes líneas para expresarle mi preocupación sobre su postura hacia la discapacidad en su carácter de virtual presidente electo de México.

Primero debo decir que me inquieta que en sus discursos públicos frecuentemente utilice el término “discapacitados”. Como hábil conocedor del lenguaje, sabe el poder que tienen las palabras; al emplear este termino que ya fue rechazado por organismos nacionales e internacionales, por considerarlos discriminatorio; nos quita el carácter de personas, definiéndonos solamente por una de nuestras características. Si emplea el término de “personas con discapacidad”, reconocerá que primero y ante todo somos personas sujetas a los mismos derechos y obligaciones que el resto de la población mexicana.

También me preocupa que su principal propuesta para atender a las personas con discapacidad se enfoque exclusivamente en otorgar apoyos económicos a la población con discapacidad de bajos ingresos. Como lo establece el paradigma vigente para entender a la discapacidad los estereotipos, estigmas y prejuicios son las principales barreras que enfrentamos cotidianamente las personas con discapacidad, estas barreras sociales son las causantes de la exclusión en la que vive la mayoría de la población que tiene discapacidad. Por lo anterior pienso que su propuesta de otorgar transferencias económicas directas a las personas con discapacidad en pobreza debe ser complementada con otras políticas públicas para ir desarticulando progresivamente los obstáculos socioculturales prevalecientes en nuestras comunidades. 

Para finalizar esta carta le solicito que escuche a las organizaciones de la sociedad civil que atienden nuestras necesidades, particularmente aquellas conformadas y dirigidas por personas con discapacidad, además le pido que al tomar decisiones que nos afecten solicite la opinión de personas que tengan discapacidad.

De antemano agradezco su atención 

Atentamente

Lic. Matías Santiago Alaniz 

miércoles, 4 de julio de 2018

Críticos ahora criticables

A las 20:07 del domingo pasado, los mexicanos presenciamos como minutos después del cierre de las casillas, la rutina de los principales actores políticos a la que estábamos acostumbrados,  cambio totalmente cuando los tres candidatos presidenciales derrotados empezaron a salir ante los medios de comunicación para aceptar la victoria de su adversario. Por su parte el vencedor esperó a que el Instituto Nacional Electoral diera a conocer el resultado de su conteo rápido. 

En México era casi una tradición que la noche de la jornada electoral dos o más candidatos se declararan como ganadores, que al no obtener la mayoría de los votos desconocieran los resultados oficiales acusándolos de fraudulentos y que acudieran a las autoridades correspondientes para presentar sus inconformidades; generalmente al final el Tribunal Electoral validaba el resultado.

En esta ocasión el único factor que es diferente fue que el candidato vencedor es aquel identificado como de izquierda y que en las dos anteriores elecciones, de acuerdo con las autoridades electorales no ganó; alimentando una corriente de opinión que desconfiaba de los órganos electorales. 

La mayoría de las personas integrantes de esta corriente de opinión apoyan al virtual presidente electo, lo que hace improbable que mantengan su nivel de crítica hacia el nuevo gobierno.


Como sucede en los países democráticos, es necesario que las fuerzas políticas y sociales que no están de acuerdo con  las acciones gubernamentales puedan hacer escuchar su voz ejerciendo su derecho a disentir y a la libertad de expresión, de esta manera los críticos de ayer se convierten en los criticables de hoy.  

miércoles, 27 de junio de 2018

Porque apoyar a Movimiento Ciudadano

A diferencia de los anteriores procesos electorales, donde le brindé mi voto a la figura de un candidato; en esta ocasión quiero aprovechar estos últimos momentos de las campañas políticas en México, para explicar porque apoyo al partido Movimiento Ciudadano  

Tardé en encontrar una fuerza política que abiertamente proclamara la ideología con la que concuerdo actualmente; cuando lo hice descubrí que tenía una estructura interna que favorece la representación política de las minorías que coexistimos en México. Por ejemplo este instituto político  cuenta con una Secretaría de personas con discapacidad a nivel nacional y a nivel local; en octubre del año pasado empecé a involucrarme en este último órgano del partido Movimiento Ciudadano, buscando que las personas con discapacidad en el Estado donde radico (Jalisco) podriamos participar más activamente en la política. 

Desde que acabé la licenciatura decidí que apoyaría a un partido político que defendiera los principios de la social democracia, entendida como una corriente política que está a favor de la libertad económica, pero que reconoce la necesidad de que el Estado intervenga para proteger a los grupos vulnerables. A esta corriente se le puede clasificar como de izquierda moderada. El partido al que brindaré mi voto, a demás de abanderar la social democracia, impulsa activamente la inclusión de colectivos que tradicionalmente somos marginados de la vida pública.


Es verdad que falta mucho para que en México los grupos vulnerables, particularmente las personas con discapacidad seamos verdaderamente incluidas en la sociedad, pero el partido Movimiento Ciudadano ya se encuentra realizando el esfuerzo por lograr que en México todas las personas sin importar la minoría a la que pertenezcamos podamos ejercer nuestros derechos y libertades fundamentales.